Apasionados
De vez en cuando los acontecimientos giran en torno a algo y en las sucesivas repeticiones descubres que una idea singular ronda tu cabeza. Esta semana ha sido la pasión. Pero no la divina ni la humana, si no la pasión del alma. El alma es eso que está entre medias de lo humano y lo divino, eso que todos llevamos dentro... lo que deseamos que sea inmortal, imperecedero. Eterno.
Creo firmemente que las personas tenemos un click.
Sí. Cuando le preguntas a alguien por un tema que sabes que le apasiona esa persona se transforma y te habla con el alma. Hay una gran diferencia entre que te hablen con el alma, con el corazón o con la cabeza. El corazón y la cabeza son componentes con muy buenas intenciones pero, en el fondo, defectuosos, sin embargo el alma es algo primigenio. No es lo mismo querer a alguien con la cabeza (véase el dinero), querer con el corazón (véase los desamores) o querer a alguien con el alma (véase los niños y los perros).
Hoy vengo de tomar algo con Mª Ri. Como siempre hemos hablado de muchas cosas, pero al final me ha hablado de tecnología futura. Hay que saber que es la primera persona que me habló de los primores de Internet allá por el final de los 80. Yo entendía lo que me decía porque soy ávida lectora de ciencia-ficción, y a veces atiendo, pero aún así me parecían los desvaríos de una preclara mente… demasiado preclara para ser demente. Ver ahora que todo lo que dijo tenía tanto sentido me da alas para que cuando me cuenta lo que está por venir me den ganas de dejar de fumar para poder verlo, claro que las ganas de dejar de fumar suelen salir de la cabeza o del corazón, algún día lo intentaré con todo el alma.
El martes celebramos el cumpleaños de Antoño en El Faustino que es un ser apasionado de las antigüedades. Fue preguntar por su última adquisición … et voila, nos vimos envueltos en una pasión desbordante por lo antiguo, por rescatar objetos que parece que a nadie le importan, descubrir la belleza bajo capas de mierda e incluso encontrarles un sitio donde ser admiradas… si no por otros, al menos por él mismo.
Fue enternecedor y además comprobé que teníamos la misma afinidad por las piedras preciosas. Para mi todas las piedras son preciosas pero las que tenía Faustino superaban mis expectativas. Prometió traerme alguna de su pueblo…. hmmm promesas, promesas… del corazón, la cabeza o del alma, el tiempo lo dirá.
mira que piedra tan preciosa nos mostró:
Me gusta la gente apasionada que sabe transmitirte su pasión; que te hace escuchar de manera cuasi hipnótica por la absoluta devoción que sienten por algo.


